Una edición por turno
Un cambio cada vez funciona mejor que cinco a la vez. Si pides todo junto, no sabrás qué salió mal.
Vas a probar una edición concreta —quitar, añadir, sustituir, mejorar o cambiar algo— sin que parezca una imagen de IA. El objetivo no es hacer algo espectacular, sino algo creíble.
La IA puede editar fotos sin Photoshop, pero por defecto tiende a "pasarse": añade brillos, cambia cosas que no pediste, deja ese aire artificial. Esta práctica te enseña a pedir ediciones precisas y creíbles, un cambio cada vez, comparando siempre con el original.
Cada paso enlaza con su desarrollo más abajo.
Usa una foto propia sin menores, documentos, matrículas, datos personales ni información privada. Puede ser:
Crea un proyecto llamado Editor fotográfico hiperrealista.
Ejemplos:
Quita la pizarra del fondo y sustitúyela por una planta natural que encaje con la luz de la sala.
Mejora la iluminación como si la foto estuviera hecha con una cámara buena, pero sin cambiar la escena.
Amplía la imagen hacia la derecha para formato horizontal, inventando solo lo imprescindible.
Mira la imagen al 100% y revisa:
No digas "mejóralo". Di exactamente qué falla y qué mantener:
La planta está bien, pero la sombra no coincide con la luz. Mantén todo igual y corrige solo la sombra.
Un cambio cada vez funciona mejor que cinco a la vez. Si pides todo junto, no sabrás qué salió mal.
Vuelve a la versión anterior y pide una corrección más pequeña, en vez de seguir apilando cambios sobre algo roto.
Para documentos o pruebas visuales, la edición no es evidencia: es una reconstrucción. No la presentes como original.
Si hay personas, revisa a fondo: la IA puede alterar rasgos aunque no se lo pidas. Y nunca edites a alguien sin su consentimiento.